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No Ignores la Palabra, ni el Poder


Hola, estimado lector/ oyente de Letra y Espíritu ¿Cómo has estado? Hace unas dos semanas, una persona que escuchó nuestro podcast escribió en los comentarios y nos dejó una interrogante. Él escribió algo así como: Saludos, hermana! Quisiera felicitarla por el estudio bíblico. Muy bueno! Sin embargo, por favor recuerde que la letra mata... Me pareció que su comentario era muy interesante y necesario, y le prometí una explicación formal, después de todo, nuestro ministerio había cambiado de nombre recientemente, y hasta ahora nunca habíamos hablado sobre el tema.


En primer lugar, lo que nos movió a cambiar el nombre del podcast fue principalmente el deseo de hacerlo más accesible a la gran mayoría de oyentes y lectores de habla hispana, muchos de los cuales no son necesariamente bilingües, y para quienes un título en Inglés podría resultar confuso. Así que necesitábamos un nombre en Español. La segunda razón que nos llevó al cambio se relaciona con la propia esencia del ministerio. Cuando surgió Small Fish Reflections (ó Pescadito, como también le llamábamos) se trataba únicamente de un blog de estudios bíblicos. Nunca pensé que se convertiría en un podcast de audio, ni siquiera existía una página web oficial. Pensamos que Letra y Espíritu es un nombre apropiado que refleja la propia esencia del ministerio, es decir, por una parte el blog escrito y por otra los estudios y reflexiones en audio, o video.


La tercera razón por la que escogimos este nombre, Letra y Espíritu, es porque está inspirada en el texto de 2 Corintios 3:6, al que el hermano hizo referencia en su comentario, y refleja claramente cuál es la posición del ministerio en lo que respecta a fe y doctrina:


2 Corintios 3:5-7 NBLA

No que seamos suficientes en nosotros mismos para pensar que cosa alguna procede de nosotros, sino que nuestra suficiencia es de Dios, el cual también nos hizo suficientes como ministros de un nuevo pacto, no de la letra, sino del Espíritu.

Porque la letra mata, pero el Espíritu da vida.


¿Se ha preguntado usted alguna vez por qué aquellas denominaciones cristianas que enfatizan especialmente el discipulado, el estudio bíblico y los temas doctrinales, tienden a descuidar todo lo relacionado con la experiencia cristiana, es decir, las manifestaciones, dones y ministerios sobrenaturales del Espíritu Santo? Por otro lado ¿Por qué será que la gran mayoría de congregaciones donde la oración, las disciplinas espirituales, y el mover del Espíritu en general tienen prioridad, carecen de una base bíblica sólida? (Espero que comprenda lo que trato de decir).


Personalmente, he estado en ambos lados de la balanza, y he observado esto. Estuve de visita en una iglesia donde la competencia bíblica traía preguntas como: Mencione cuántos pies medía el arca de Noé, ancho x largo x alto... Grandioso! No estoy desacreditando esta clase de conocimiento bíblico; sin embargo, me molesté gravemente cuando noté que los mismos hermanos que podían recitar de memoria las medidas exactas del arca de Noé, mostraban mucho menos interés en el mensaje de esa noche que en el partido de tenis de mesa que habían planificado tener después del servicio, dentro del edificio de la iglesia. Créame que no estoy exagerando en lo absoluto!


Desgraciadamente, también he estado en congregaciones donde me he cuestionado seriamente si los miembros más antiguos y respetados, incluyendo el liderazgo, han escuchado alguna vez un verdadero estudio bíblico. Dios sabe que no lo digo con orgullo o por vanagloria, simplemente, es evidente que ellos aman a Dios y son fervientes en el Espíritu, pero después de tantos años en el evangelio, no han aprendido nada de las Escrituras! Y lo que es aún más preocupante, cada mensaje de cada servicio, y cada ocasión para exponer la Palabra de Dios, se utiliza para ofrecerle a la congregación una interpretación muy superficial ó inflada del texto bíblico.


Superficial porque se trata solamente de un discurso motivacional, o de superación personal; no hay profundidad, ni compromiso con la verdad. Inflada porque siempre se toma una pequeña porción ó un versículo aislado, se saca de su contexto original, se le interpreta sin tener en cuenta las normas más elementales de interpretación bíblica (Hermenéutica), se le da una connotación hiper-espiritualizada a gusto del predicador, y se le presenta como evidencia para demostrar un punto de vista personal, conseguir un objetivo económico, ó establecer una doctrina que la misma Biblia no enseña. En el peor de los casos, se puede usar, consciente o inconscientemente, para manipular a una congregación que carece de la base bíblica para juzgar si lo que está escuchando viene de Dios, o es producto de la imaginación humana.


Permítame decirle que una persona puede sentarse treinta años en el banco de una iglesia así, vistiéndose como cristiano, hablando como cristiano, cantando como cristiano, orando como cristiano, aún llegar a formar parte del liderazgo de la iglesia local, y carecer de la formación bíblica más elemental. Es por esta razón que hay líderes en las congregaciones que no tienen la madurez espiritual necesaria, ni el tacto, ni la motivación correcta, para ejercer su autoridad en amor dentro de su grupo de influencia, pues son ignorantes de la Palabra.


En una ocasión, un grupo de saduceos se acercó para intentar ridiculizar a Jesús con una pregunta difícil sobre la resurrección:

Maestro, Moisés dijo que si un hombre muere sin haber tenido hijos, su hermano debía casarse con la viuda. De esa manera los hijos que tuvieran serían considerados hijos del hermano fallecido.

Una vez hubo siete hermanos que vivían entre nosotros. El primero se casó, pero más tarde murió sin dejar hijos. Su hermano se casó con la viuda. Lo mismo pasó con el segundo, el tercero y con todos los siete hermanos. Después la mujer también murió. Puesto que todos los hermanos se habían casado con ella, el día en que la gente resucite, ¿de quién será esposa la viuda? (Mateo 22:24-28)


Los saduceos, un grupo aristocrático de linaje sacerdotal y aliado de Roma, conformaron una de sectas político-religiosas más influyentes del primer siglo judío. A diferencia de los fariseos, los saduceos se caracterizaron por su rechazo de la tradición y la Ley oral, en favor de la Ley Escrita, y particularmente del Pentateuco (Ley Mosaica). De acuerdo con su concepto tan reducido del canon del AT (sólo aceptaban los primeros 5 libros) los saduceos negaban enérgicamente la existencia de ángeles o espíritus, la predestinación, la inmortalidad del alma y la resurrección del cuerpo.


Jesús, conociendo la verdadera intención de ellos, utilizó la Ley escrita que ellos aceptaban como única Escritura sagrada, para darles una excelente lección doctrinal:


Ustedes están equivocados porque no saben lo que dicen las Escrituras, ni conocen el poder de Dios. En la resurrección no habrá matrimonios, porque todos serán como los ángeles del cielo (...) ¿No se han fijado que las Escrituras dicen:“Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob”? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos (vs. 29-32 NBV).


¿Cuál era el problema de los saduceos? Ellos ignoraban dos cosas: las Escrituras (la Ley escrita) y el poder de Dios. Es interesante que Jesús no los reprendiera por rechazar la mayor parte de los escritos proféticos y de sabiduría del AT. Ellos sólo necesitaban interpretar correctamente los cinco primeros libros de Moisés para darse cuenta de que estaban equivocados en su doctrina; sin embargo, el conocimiento teórico no era suficiente para salir de su ignorancia espiritual. Ellos necesitaban conocer el poder de Dios!


¿Conoce usted el poder de Dios? He descubierto que el experimentar de primera mano el poder sobrenatural de Dios es esencial para nuestra formación cristiana. Estoy cansada de ver como los hijos adolescentes y jóvenes de las familias pastorales abandonan la fe y adoptan un estilo de vida licencioso. ¿Qué les faltó? Nacieron y crecieron en un ambiente controlado con la familia perfecta, asistieron a más servicios religiosos que otros niños, escucharon más sermones, estuvieron siempre rodeados de mimos y atenciones, hicieron vida de figura pública... pero nunca experimentaron el poder de Dios! Experimentar el poder de Dios en nuestras vidas hace toda la diferencia entre una religiosidad seca, fría e improductiva, y un corazón ardiendo de pasión por Jesús y su obra.


Este mismo principio de letra más espíritu, es el que encontramos en el discipulado de los doce primeros apóstoles. Ellos escucharon al Señor cuando enseñaba con toda autoridad espiritual sobre diferentes temas doctrinales, pero también fueron entrenados por él en la práctica, y tuvieron que poner manos a la obra a fin de experimentar el poder de Dios por sí mismos. Qué injusto habría sido comisionarlos a predicar el evangelio, sin antes darles las herramientas espirituales necesarias para tener éxito en su misión! En lugar de eso, ellos recibieron una capacitación sobrenatural en forma del bautismo del Espíritu Santo, y fueron llenos del poder de Dios! (Hechos 2:4 y 4:31)


¿Sabe algo? Hay demasiados cristianos que no anhelan esta capacitación sobrenatural del Espíritu. Ellos han escuchado hablar del poder, inclusive han hablado del poder, pero nunca lo han experimentado personalmente. Quiero decirle que Dios no es un viejito tacaño, él es un Padre bueno y generoso que se complace en dar, y él ya le ha dado dones y regalos espirituales de incalculable valor para equiparlo en su ministerio. Usted no querrá prescindir de nada de lo que es suyo por el decreto del Padre! Tampoco Dios quiere que usted ande haciendo cosas en la carne! Sabía usted que es posible conducir toda clase de actividades religiosas en la carne, es decir, sin la participación del Espíritu de Dios? Como los saduceos!


En este momento quiero invitarle a hacer una oración muy especial. Sé que aún hay mucho más que pudiera añadir a mi defensa de Letra y Espíritu (por favor, espéralo, ya está casi listo), pero ninguna cosa es más importante ahora mismo que esta oración. Si tú también sientes que has estado ignorando las Escrituras, o si por el contrario, le has restado importancia al poder de Dios obrando en ti y a través de ti, haz un alto ahora.


Oración:


Padre, no soy un saduceo, soy un discípulo de Cristo. Me doy cuenta que he sido enseñado e instruido sólo de un lado de la vida cristiana, me ha faltado el otro. Señor, perdona mi ignorancia, trabaja con mi corazón endurecido, concédeme entendimiento y balance en mi experiencia cristiana. Me arrepiento por intentar minimizar o apagar el mover de tu Espíritu en mi vida. Te agradezco por todos los dones y ministerios sobrenaturales que has regalado a la Iglesia, y te pido que estos se manifiesten en mí y a través de mí, para cumplir tu propósito. Me arrepiento por no mostrar un mayor compromiso con el estudio diligente de las Sagradas Escrituras. Señor, amo tu Palabra y te agradezco por el privilegio de leerla, interpretarla, aplicarla, y compartirla con otros. Gracias por escucharme, en el nombre de Jesús. Amén.

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